El cálculo de la huella de carbono organizacional y de producto ya no es un ejercicio voluntario, sino un requisito estratégico.
Dentro del Plan de Desarrollo Alimentario la digitalización, la trazabilidad y la colaboración en la cadena de valor son elementos clave para convertir la sostenibilidad en una ventaja real y medible.








La huella de carbono organizacional cuantifica las emisiones de GEI asociadas a todas las actividades de una empresa durante un periodo determinado, normalmente siguiendo estándares reconocidos como el GHG Protocol o la ISO 14064. Incluye:
Alcance 1: emisiones directas (combustión en instalaciones, flotas propias).
Alcance 2: emisiones indirectas asociadas al consumo de electricidad, calor o vapor.
Alcance 3: otras emisiones indirectas a lo largo de la cadena de valor (proveedores, transporte, uso y fin de vida del producto, viajes de negocio, etc.).
Calcular la huella organizacional permite:
Identificar las principales fuentes de emisión (hotspots).
Priorizar acciones de reducción con mayor impacto.
Dar respuesta a exigencias regulatorias, de clientes e inversores.
Alimentar reportes ESG, CSRD y evaluaciones como EcoVadis.
Sin una medición rigurosa, cualquier estrategia climática carece de base técnica y credibilidad.
a Science Based Targets initiative (SBTi) proporciona un marco científico para que las empresas establezcan objetivos de reducción de emisiones coherentes con el escenario de 1,5 °C del Acuerdo de París. A diferencia de objetivos genéricos, los objetivos SBTi:
Se basan en la ciencia climática.
Exigen reducciones absolutas o de intensidad claras y medibles.
Cubren, de forma progresiva, los alcances 1, 2 y 3.
Un plan de reducción alineado con SBTi debe incluir:
Diagnóstico: huella de carbono organizacional y, cuando aplique, de producto.
Definición de objetivos: a corto y largo plazo, validados por SBTi.
Palancas de reducción:
Eficiencia energética.
Electrificación y energías renovables.
Optimización logística.
Rediseño de productos y materiales.
Trabajo con proveedores estratégicos.
Gobernanza y seguimiento: KPIs, responsables y revisión periódica.
Este enfoque permite pasar del reporting a la descarbonización real, evitando el greenwashing y reforzando la credibilidad frente a reguladores y mercados.